Tal vez no ha pasado mucho desde que se hablaba de homosexualidad de manera peyorativa, o tal vez aún se hace y solo algunos creemos que hay realmente un cambio importante en ese concepto.

Sin importarme mucho lo que muchos pueden pensar, creo que en fundamental para el respeto de los seres tolerar la orientación del deseo de cada persona. Yo mismo (ya cuanto algunos años de más) caigo en la despreciable equivocación (bien por aprendizaje, bien por costumbre, pero sin duda alguno con el menor interés de ofender) de usar palabras que conlleven insultos sobre la orientación del deseo sexual.

 

Supongo que como herencia del verbo se nos presentan los insultos de talante HOMOFOBICOS como una de las pocas me eras de hacerlo. Pero es una práctica que son duda adolece de gracia y solo acentúa una conducta social en detrimento del la libre orientación del deseo sexual.

Sin duda alguno. En estos tiempos veloces en allá que vivimos , llenos de tecnología comunicacional nos ha permitido avanzar en una lucha de reivindicaciones sociales a las cuales la libre elección de la orientación del deseo y hacerla pública se ha apoderado de un debate interesante ante las esferas más cerradas de la política. Siendo escenarios de luchas las cámaras de diputados, congresos y hemiciclos presidenciales en donde, pese a losas radicales han salido vendiendo los derechos de las “minorías”.

Hace unas décadas atrás esto hubiese sido impensable, hoy sería impensable que esas luchas no se dieran en los escenarios en donde hoy se debaten.

Dicho esto, hoy por hoy y entre debates con colegas, condiscípulos y amigos me convenzo más y más que hay mucho camino por recorrer en la sexualidad humana y que los tabúes poco a poco se irán desolando, no sin lucha, claro esta y, esa claridad solo dará paso a un abismo incierto sobre lo mucho que desconocemos del hombre y su sexualidad.